Comparativa entre libro de papel y libro electronico

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En la colaboración de hoy lunes, voy a comparar dos tecnologías, en vez de dar la reseña de un libro. Voy a tratar de sacar las virtudes y los defectos del libro electrónico frente al libro tradicional de papel.

De internet, -gracias san google- voy a coger los temas o apartados en los que, con mi experiencia, (y espero que me podáis ayudar a completarlos), podemos basarnos para ver cuál de los dos libros es mejor. Podría hablar del almacenamiento, tamaño, peso, etc, pero todo eso ya está escrito. Y por supuesto, no voy a inventar nada sobre este tema, hay y habrá miles de artículos que defiendan uno u otro sistema, tal vez esté todo dicho, pero en cuestión de gustos no hay nada escrito, nunca mejor dicho, así que vamos a empezar.

¿Cuáles son los sentidos?

Cinco sentidos para comparar libros

La vista

Cuando acudimos a una librería, lo primero que nos llama la atención de un de papel es su portada. El color, el título, la imagen o foto que aparezca en esa portada. El tamaño de la letra cuando lo abrimos. Las críticas y/o sinopsis que puede haber en la contraportada.
En cambio un libro electrónico no usa este sentido. La portada no lleva imagen, lo único que te muestra es el título, en un apagado color gris o negro, sobre fondo más claro.

El gusto

Bueno, este sentido no es utilizable en ninguno de los dos formatos. Aunque siempre estará el gracioso de turno que intente masticar una hoja de papel. Cosa que, de hecho, con un libro electrónico, no podría hacer. Así que incluso para las bromas, el libro en papel gana otro punto.

El oído

Es fácil este apartado si sólo nos fijamos en que salvo los audio-libros, -que tienen un CD con música o con la historia narrada-, no hay ningún otro libro que tenga sonido. Bueno, y los libros infantiles, con teclas para escuchar los sonidos de los animales, o con pestañas que dejen oír una melodía.
Meeec. Error.
Lo mejor de los libros en papel es el sonido que desprenden al ser leídos. Cuando somos pequeños, escuchar el sonido del dedo siguiendo la línea. O de adolescentes, el ruido del lápiz, subrayando lo más importante del tema de Historia. O de mayor, cuando estás sentado en silencio, en el sofá o tumbado en la cama, con el único ruido de los grillos del exterior, oír como pasas la hoja. Ese sonido, sí, ese sonido es mágico. Y está lleno de palabras.

El olfato

Aquí, nuevamente podríamos caer en la tentación de indicar que los libros no huelen. Ni los de papel, ni los de tinta electrónica. Pero al igual que en el apartado anterior, caeríamos en un error. Los libros de papel huelen. Y según el papel empleado, y la tinta utilizada, es un olor distinto. A mí, particularmente me gusta el olor de los libros recién comprados. Tienen olor a nuevo, a madera húmeda. Los que llevan tiempo en nuestras librerías o estanterías, tienen un olor a antiguo, a nuestro.
Los electrónicos huelen a aparato, cachivache.

El tacto

Me he dejado el mejor sentido para el final. El tacto nos permite coger el libro en papel entre nuestras manos, acariciarlo y mimarlo. Pesarlo, levantarlo, hojearlo, podemos sentir el aire que levantan las hojas al ser pasadas rápidamente; podemos notar si las hojas son más suaves que otras, o acariciar el relieve del título. Podemos sentir el peso de un buen libro cuando lo estamos leyendo; y podemos abrir, cerrar, doblar (aunque eso nunca, nunca, lo recomiendo) las páginas. Si se trata de un libro infantil, podemos acariciar la lana de la oveja, la seda de las alas de la mariposa, las plumas del pájaro, el pelo del gato…

Esta “visión” entre ambos libros, de papel y electrónico, deja un claro vencedor. Y debo confesar que tengo libros en papel, desde bien pequeña, y también tengo un lector de libros electrónico. Y fuera de las categorías principales en que la mayoría se mueve para decidirse por uno u otro, la batalla de los cinco sentidos alarga la vida del libro en papel.
¿Qué piensas tú?

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