Estudian de qué forma desarrollar aeropuertos con pistas de aterrizaje circulares

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  • La están desarrollando en Holanda, tiene por nombre ‘la pista sin fin’, y sus responsables piensan que van a poder estar libres en veinte años.
  • Se evitaría el inconveniente del viento cruzado en los aterrizajes en unas pistas con un diámetro de tres mil quinientos metros y una longitud de diez quilómetros.
  • Otra de los beneficios del proyecto es que los aeroplanos podrían utilizar cualquier punto del círculo para despegar o bien aterrizar.

La pista sin fin

Las pistas de aterrizaje del futuro no proseguirán una línea recta, sino van a tener una forma circular para aprovechar mejor el viento y permitir que hasta 3 aeroplanos puedan despegar o bien aterrizar al tiempo, conforme un proyecto con fondos europeos encabezado por el Centro Aeroespacial de Holanda.

Suena a película de ciencia ficción, mas el proyecto tiene nombres y apellidos. Se llama ‘la pista sin fin” y está todavía en fase de pruebas en simuladores virtuales.

“Necesitaremos cuando menos veinte años para ver las pistas”, explica el estudioso del Centro Aeroespacial de Holanda Henk Hesselink. La idea trata de solucionar una complejidad a la que se encaran de forma frecuente pilotos de medio planeta y que, en los peores casos, provoca retrasos y desvíos de vuelos: el viento cruzado en los aterrizajes.

Cuando eso pasa, “el aeroplano no debe volar recto, sino debe hacer una maniobra difícil con respecto a la pista, que está siempre y en toda circunstancia en una dirección fija”, explica Hessenlink.

La forma de solucionar ese inconveniente es tan simple en su contestación como difícil en su aplicación: construyendo pistas de aterrizaje circulares. Los pilotos podrían de esta forma decidir qué punto les resulta más conveniente para tomar tierra teniendo presente la dirección en la que sopla el viento en ese instante.

La pista debería tener un diámetro de tres mil quinientos metros y su longitud sería de diez quilómetros. “En la práctica no emplearías todo ese espacio”, explica Hessenlink, lo que permitiría que hasta 3 aeroplanos pudiesen aterrizar o bien despegar al tiempo.

La altitud de los bordes de la circunferencia sería un poco más alta que su centro, algo similar a lo que pasa en los velódromos que se utilizan en las carreras de ciclismo en pista, si bien no se trataría de una elipse, sino más bien de un círculo.

Otra de los beneficios del proyecto es que los aeroplanos podrían utilizar cualquier punto del círculo para despegar o bien aterrizar, lo que evitaría las maniobras que con frecuencia hacen los pilotos para ponerse en exactamente la misma dirección que la pista. “Al estar en todas y cada una de las direcciones, puedes volar de manera directa al aeropuerto al que te diriges y ser más efectivo”, afirma Hessenlink.

Intentos desde hace prácticamente un siglo

Por muy futurista que suene todo, no sería la primera vez que se experimenta con algo de esta manera. La primera vez fue en mil novecientos diecinueve.

“Había una gaceta en la que se creían que en unos años todo el planeta iría volando a su trabajo, con lo que inventaron pistas de aterrizaje circulares en las azoteas de un rascacielos de la ciudad de Nueva York, donde podrías aterrizar y estacionar tu avioneta tal y como si fuera un coche“, comenta Hessenlink sobre una iniciativa que se quedó en las fotografías de unas maquetas.

Un intento más serio se desarrolló en los años sesenta, cuando aviones militares de Estados Unidos hicieron pruebas de aterrizajes en pistas de vehículos con una forma prácticamente circular.

“Los pilotos afirmaron que realmente era bastante simple pues, al tomar tierra, te sostienes en la pista de forma automática merced a las fuerzas centrípetas.Esas fuerzas son las que te ponen en la dirección adecuada”, asegura el especialista holandés.

Los estudiosos han hecho pruebas en simuladores virtuales y ahora desean dar el próximo paso: llevar los test a la vida real en pistas de vehículos circulares con drones de gran tonelaje, que despegan y aterrizan como los aeroplanos comerciales.

“Hemos tenido muchas contestaciones que provienen de todo el mundo con gente interesada en esto y que apoya la idea a fin de que prosigamos adelante”, asegura Hessenlink.

El desarrollo de esta idea supondría un cambio enorme con respecto a la estructura arquitectónica de los aeropuertos actuales puesto que las salas de espera y los hangares de los aeroplanos deberían estar en el círculo que forma la pista de aterrizaje.

“Sería bastante difícil aplicar el proyecto en un aeropuerto ya existente, lo idóneo sería hacerlo en los que están por construirse“, reconoce Hessenlink, que agrega como circunstancia desfavorable que, como la pista debería ser más larga y más ancha, los costos económicos serían asimismo mayores.

Este proyecto de la Comisión Europea tiene asimismo la participación de institutos de Alemania, Polonia, Francia y España, este último a través del Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA), que se ha encargado del diseño del aeropuerto en la pista de aterrizaje.