L’H festeja los veinticinco años de los Juegos del noventa y dos

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La celebración contó con la actuación de la Escuela Municipal de Música – Centro de las Artes, una master class de actividades dirigidas, al cargo de los polideportivos municipales de L’Hospitalet, con la música que se escuchaba el año mil novecientos noventa y dos, la actuación del conjunto Deseisaocho la Banda y el descubrimiento de un enorme mural artístico conmemorativo del 25º aniversario de los Juegos del noventa y dos, efectuado por Contorno Urbano.

La urbe aportó ocho mil voluntarios a los Olimpiadas y entonces nació el colectivo Voluntarios de L’Hospitalet, que este año, puesto que, asimismo festeja su 25º aniversario. L’Hospitalet fue la urbe que porcentualmente, respecto al número de habitantes, aportó más (incluida Barna).

L’Hospitalet, así como Viladecans, fue subsede olímpica de béisbol, razón por la que se edificó el Estadio de la Feixa Llarga. Más tarde, la instalación se convirtió en el Campo Municipal de Futbol. El Estadio Municipal acogió partidos de las 8 elijas que participaban en esta disciplina: Cuba, Xina Taipei, E.U., Italia, el país nipón, Puerto Rico, Rep. Dominicana y España. Eran los primeros juegos en los que el béisbol se consideraba olímpico, mas dejó de serlo años después, en el dos mil cinco. Tras este paréntesis, volverá a los Juegos de Tokyo, el año dos mil veinte.

Años después, en mil novecientos noventa y nueve, tras unas obras de reforma, el estadio de béisbol se convirtió en un campo de futbol, estrenado en el tercer mes del año de mil novecientos noventa y nueve, sede del Centre d’Esports L’Hospitalet y de otras actividades de la urbe. Como testigo de su origen, las gradas disponen de una tribuna al córner.