L’Hospitalet festeja los veinticinco años de los Olimpiadas y del movimiento del voluntariado

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El Municipio de L’Hospitalet prepara un acto con ocasión de los veinticinco años de la celebración de los Olimpiadas de mil novecientos noventa y dos y del movimiento del voluntariado en la urbe. L’Hospitalet fue subsede olímpica de béisbol, razón por la que se edificó el Estadio de la Feixa Llarga. Más tarde, la instalación se convirtió en el Campo Municipal de Futbol, que va a ser el espacio que el próximo martes, dieciocho de julio, acogerá un acto lúdico, deportivo y cultural para rememorar los Juegos de Barna.

A lo largo de la tarde, entre otras muchas actividades, va a haber actuaciones musicales y también infantiles, con el béisbol como uno de los protagonistas. Además de esto, los asistentes se van a poder hacer fotografías en el pódium olímpico oficial y saborear una butifarrada.

La urbe aportó ocho mil voluntarios a los Olimpiadas y entonces nació el colectivo Voluntarios de L’Hospitalet, que este año, puesto que, asimismo festeja su 25º aniversario. L’Hospitalet fue la urbe que porcentualmente, respecto al número de habitantes, aportó más (incluida Barna). El Municipio hace un llamamiento a todos y cada uno de los ciudadanos que fueron voluntarios olímpicos para que participen en la celebración y les suplica que se pongan en contacto con la Oficina del Voluntariado (noventa y tres cuatrocientos tres veintiseis cincuenta y seis, noventa y tres cuatrocientos tres veintiseis cincuenta y siete y [email protected]).

L’Hospitalet, así como Viladecans, fue subsede de la competición de béisbol. El Estadio Municipal acogió partidos de las 8 elijas que participaban en esta disciplina: Cuba, Xina Taipei, USA, Italia, el país nipón, Puerto Rico, Rep. Dominicana y España. Eran los primeros Juegos en los que el béisbol se consideraba olímpico mas dejó de serlo años después, en el dos mil cinco. Tras este paréntesis, volverá a los Juegos de Tokyo, el año dos mil veinte.

Años después, en mil novecientos noventa y nueve, tras unas obras de reforma, el estadio de béisbol se convirtió en un campo de futbol, estrenado en el tercer mes del año de mil novecientos noventa y nueve, sede del Centre d’Esports L’Hospitalet y de otras actividades de la urbe. Como testigo de su origen, las gradas disponen de una tribuna al córner.